En fin, tengo que ingeniarmelas para cocinar algo peruano y que no nos lleve a la bancarrota al mismo tiempo. Anteayer cociné lomo saltado, sin ají amarillo desafortunadamente porque es imposible de encontrar por estos lares y me salió medianamente aceptable. Aunque dudo mucho que tendría la aprobación de mi hermana Jessica quien es la chef de la familia y se llevo todo el talento disponible en ese rubro. La malvada no dejó nada para mí.
Nuestra cena del martes consistió en:
una sopita Thai suki de la marca Yumyum (lista en 5 minutos) cortesía del viking, es tailandesa y bien picantita la condenada,
un dizque lomo saltado cortesía de moi
y una fruta rarísima llamada Pitahaya (Pitaya o fruto del dragón) nativa de México, centro y sudamérica de acuerdo a Wikipedia pero traída desde Tailandia esta vez. Estaba rica, un poco sobredecorada para un sabor tan sútil para mi gusto pero rica de todos modos.